Virgen y mártir, patrona de los estudiantes y de los filósofos · Fiesta: 25 de noviembre

📖 1 Pedro 3,15
Catalina es venerada al menos desde los siglos VIII o IX, sobre todo en Oriente, como una joven sabia de Alejandría, en Egipto, que murió mártir a comienzos del siglo IV. Su historia, sin embargo, nos llega por relatos posteriores con muchos rasgos legendarios, y los historiadores no pueden confirmar sus detalles. Por eso su memoria se retiró del Calendario Romano General en 1969; fue restablecida como memoria libre en 2002.
Según la tradición, Catalina era de familia noble y muy instruida. Cuando el emperador perseguía a los cristianos, ella le reprochó su conducta y defendió la fe con tanta sabiduría que cincuenta filósofos llamados para refutarla se convirtieron, y también ellos fueron martirizados.
La tradición continúa diciendo que fue condenada a ser despedazada en una rueda con púas, que se rompió al tocarla, y que después fue decapitada. Se decía que los ángeles llevaron su cuerpo al monte Sinaí, donde todavía se alza el antiguo monasterio que lleva su nombre. Fue una de las santas cuyas voces dijo oír santa Juana de Arco.
Catalina es modelo para los estudiantes: el conocimiento puede servir a la verdad de Cristo.
Defendió la fe ante los poderosos con mansedumbre y claridad.
La Iglesia la honra diciendo con claridad que gran parte de su historia es leyenda: la devoción no necesita exageraciones.
La tradición cuenta que el emperador reunió a cincuenta filósofos para vencer a Catalina en un debate, pero sus argumentos los llevaron a la fe en Cristo.
La rueda con púas que, según la leyenda, se rompió al tocarla dio nombre a un fuego artificial giratorio, la «rueda de Santa Catalina».
Estén siempre dispuestos a dar razón de su esperanza (1 Pedro 3,15). A Catalina se la recuerda por responder con sabiduría.
Estudiantes y profesores: el saber puede servir a la verdad de Cristo.
La Iglesia la honra diciendo con claridad que mucho es leyenda; la fe no necesita exageraciones.
Queridos amigos, santa Catalina de Alejandría ha sido amada durante más de mil años, sobre todo en Oriente, como una joven que defendió la fe con sabiduría ante los poderosos. La Iglesia nos dice con sinceridad que la mayoría de los detalles de su historia son legendarios. Esa sinceridad es ya una lección: nuestra fe se apoya en Cristo, no en relatos exagerados.
Lo que queda es una vocación verdadera para todo cristiano: estar siempre dispuestos a dar razón de nuestra esperanza a quien nos la pida, pero con mansedumbre y respeto (1 Pedro 3,15). A Catalina se la recuerda precisamente por eso.
Estudiantes, ella es su patrona. Estudien bien; aprendan su fe con la misma seriedad que sus asignaturas; y cuando alguien cuestione lo que creen, respondan con calma y amabilidad. Recemos hoy por todos los estudiantes y profesores. Amén.
Dios todopoderoso, que diste a santa Catalina de Alejandría sabiduría y valor para confesar a tu Hijo: por su intercesión, concede a estudiantes y profesores amor a la verdad y fuerza para dar testimonio de Cristo. Amén.