La Conversión de san Pablo

Apóstol de las naciones · Fiesta: 25 de enero

La Conversión de san Pablo
Caravaggio, The Conversion of St Paul, oil on cypress panel, c. 1600–1601, Odescalchi Balbi collection, Rome. Saul lies blinded on the road to Damascus as Christ appears to him. Public domain, via Wikimedia Commons.
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Palabra de Dios

📖 Hechos 9,5

Vida

Saulo era un judío nacido en Tarso de Cilicia, ciudadano romano de nacimiento, criado en Jerusalén y formado a los pies del maestro Gamaliel (Hechos 22,3). Era fariseo, celoso de la Ley, y persiguió con violencia a los seguidores de Jesús. Aprobó la lapidación de Esteban y arrastraba a los creyentes a la cárcel (Hechos 7,58; 8,1–3; Gálatas 1,13–14).

En el camino de Damasco, adonde iba para arrestar a los cristianos, una luz del cielo lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él preguntó: ¿quién eres, Señor? Y le respondió: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Los Hechos de los Apóstoles narran este acontecimiento tres veces (Hechos 9, 22 y 26), y el mismo Pablo habla de él en sus cartas (Gálatas 1,15–16; 1 Corintios 15,8).

Ciego, fue llevado a Damasco, donde durante tres días no comió ni bebió. El Señor envió a un discípulo llamado Ananías, que le impuso las manos; se le cayeron de los ojos como unas escamas, recobró la vista y fue bautizado (Hechos 9,17–18). Comenzó enseguida a proclamar a Jesús como Hijo de Dios. Pablo escribió más tarde que se fue a Arabia, volvió a Damasco y, tres años después, subió a Jerusalén para visitar a Pedro (Gálatas 1,17–18).

El perseguidor se convirtió en el Apóstol de las naciones, el mayor misionero de la Iglesia primitiva, cuyas cartas forman parte del Nuevo Testamento. Pablo vio en su conversión un signo de la misericordia de Dios: si Cristo pudo salvarlo a él, el primero de los pecadores, puede salvar a cualquiera (1 Timoteo 1,15–16). La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que en muchos lugares se celebra del 18 al 25 de enero, concluye en esta fiesta.

Enseñanzas

Nadie está fuera del alcance de la gracia

El perseguidor más feroz se convirtió en el gran apóstol.

Cristo y su Iglesia son uno

Perseguir a los cristianos era perseguir a Cristo.

La gracia por medio de la Iglesia

Ananías y el bautismo formaron parte de la conversión de Pablo.

Un nuevo comienzo

La conversión es el inicio de una vida de misión.

Relatos

El camino de Damasco (historia)

Una luz del cielo envolvió a Saulo; cayó a tierra y oyó la voz de Jesús que le preguntaba por qué lo perseguía (Hechos 9,3–6).

Ananías, el discípulo valiente (historia)

Ananías tenía miedo de encontrarse con el perseguidor, pero el Señor le dijo que Saulo era un instrumento elegido. Fue, lo llamó hermano Saulo y le impuso las manos (Hechos 9,10–17).

La caída del caballo (tradición)

Muchas pinturas muestran a Saulo cayendo de un caballo. Los Hechos no mencionan ningún caballo; este detalle procede del arte cristiano posterior.

Palabras del santo

“Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.”
San Pablo, Gálatas 2,19–20

Homilía

1. ¿Quién eres, Señor?

La pregunta que cambió la vida de Saulo.

2. Cristo vive en su pueblo

¿Por qué me persigues?

3. De enemigo a apóstol

Nadie está demasiado lejos de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos un momento decisivo en la historia de la Iglesia. Saulo de Tarso, un fariseo culto y celoso, iba camino de Damasco para arrestar a los cristianos. De repente una luz del cielo lo envolvió, y oyó una voz: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

Saulo preguntó: ¿quién eres, Señor? Y la respuesta fue: Yo soy Jesús, a quien tú persigues (Hechos 9,5). Fíjense: Jesús no dice por qué persigues a mis seguidores, sino por qué me persigues a mí. Cristo y su Iglesia forman un solo cuerpo. Lo que hacemos al más pequeño de sus hermanos y hermanas, se lo hacemos a Él.

Saulo quedó ciego, y durante tres días esperó en la oscuridad. Entonces el Señor envió a Ananías, un discípulo sencillo, que tuvo miedo pero obedeció. Impuso las manos a Saulo y lo llamó hermano. Saulo fue bautizado y comenzó una vida nueva. Dios se sirve de personas como Ananías para llevar a otros a Cristo.

El perseguidor se convirtió en el gran Apóstol de las naciones. Nadie está demasiado lejos de la misericordia de Dios, ni siquiera la persona que más nos cuesta amar. Oremos hoy por la conversión de los pecadores, empezando por nosotros mismos, y por la unidad de todos los cristianos, y preguntemos cada día como Pablo: ¿quién eres, Señor, y qué quieres que haga? Amén.

Oración

Oh Dios, que instruiste al mundo entero con la predicación del bienaventurado apóstol Pablo, concede a cuantos celebramos su conversión que, siguiendo su ejemplo, seamos en el mundo testigos de tu verdad. Amén.