Laico y mártir, primer santo laico de la India · Fiesta: 14 de enero

📖 Mt 10,32
Neelakanta Pillai nació el 23 de abril de 1712 en Nattalam, en el actual distrito de Kanyakumari, Tamil Nadu, entonces parte del reino de Travancore. Fue funcionario al servicio del maharajá Marthanda Varma, el hábil soberano que construyó y unificó Travancore.
Conoció a Cristo por su amistad con el oficial naval holandés Eustachius De Lannoy, que había entrado al servicio de Travancore después de la batalla de Colachel (1741). En 1745 fue bautizado en Vadakkankulam por el misionero jesuita padre Giovanni Battista Buttari y recibió el nombre de Lázaro, en tamil y malayalam Devasahayam, es decir, Dios es mi ayuda.
En una sociedad en la que el cargo público, la casta y los deberes religiosos estaban estrechamente unidos, su conversión y su negativa a abandonar la fe llevaron a su arresto en 1749. Tras un largo encarcelamiento y mucho sufrimiento, fue fusilado en Aralvaimozhi el 14 de enero de 1752. Sus reliquias reposan en la catedral de San Francisco Javier de Kottar. Fue beatificado en Nagercoil en 2012 y canonizado por el papa Francisco el 15 de mayo de 2022: el primer laico indio declarado santo.
Devasahayam renunció a su cargo y a su seguridad antes que negar a Cristo.
El testimonio de un amigo extranjero le abrió el camino de la fe.
Como cristiano trató a personas de toda casta como hermanos y hermanas; en su tiempo eso tenía un precio.
La tradición lo recuerda como alguien que soportó sus sufrimientos sin amargura, rezando.
El lugar de su martirio cerca de Aralvaimozhi, Kattadimalai, se ha convertido en lugar de peregrinación. La tradición cuenta que se arrodilló a rezar antes de ser fusilado.
Neelakanta Pillai, funcionario de confianza en Travancore, conoció a Cristo por medio de su amigo Eustachius De Lannoy.
Dios es mi ayuda: bautizado en 1745.
Aceptó prisión y sufrimiento, pero no renunció a Cristo.
Murió en Aralvaimozhi en 1752; canonizado en 2022.
Queridos hermanos y hermanas, san Devasahayam fue un laico, esposo y funcionario, no un sacerdote ni un religioso. Es el primer santo laico de la India, y su vida muestra lo que significa poner a Cristo por encima de todo.
Neelakanta Pillai sirvió en la administración del maharajá Marthanda Varma, el hábil gobernante que construyó y unificó Travancore. Gracias a su amistad con Eustachius De Lannoy, un oficial neerlandés al servicio del rey, conoció a Cristo, y en 1745 fue bautizado con el nombre de Lázaro, Devasahayam, Dios es mi ayuda. La amistad lo llevó a la fe.
En aquella sociedad el cargo público, la casta y los deberes religiosos estaban estrechamente unidos, y su conversión y su trato a todos como iguales provocaron un grave conflicto con el orden establecido. Fue arrestado y sufrió varios años de prisión y penalidades. No renunció a su fe y rezó por quienes lo hacían sufrir. En 1752 fue fusilado en Aralvaimozhi.
Devasahayam nos enseña que la fe vale más que todo, que Cristo hace iguales a todos los seres humanos y que debemos responder al sufrimiento no con odio, sino con oración y perdón. Pidamos su intercesión por todos los que sufren por su fe y por el valor de reconocer a Cristo delante de los demás (Mateo 10,32).
Al que me reconozca delante de los hombres (Mateo 10,32).
La fe puede traer división incluso en las familias (Mateo 10,34–36).
la encontrará (Mateo 10,39).
Recen por los que los persiguen (Mateo 5,44).
Queridos amigos, Jesús dijo: Al que me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré delante de mi Padre que está en el cielo (Mateo 10,32). San Devasahayam reconoció públicamente a Cristo, a costa de su cargo, de su comodidad y finalmente de su vida.
En el mismo capítulo Jesús advirtió que la fe en él podía traer división incluso dentro de las familias (Mateo 10,34–36). Para Devasahayam fue así. Su decisión de seguir a Cristo lo puso en conflicto con el orden social y religioso de su tiempo y con personas cercanas a él. Seguir a Cristo no siempre es cómodo.
Jesús dijo también: El que pierda su vida por mí, la encontrará (Mateo 10,39). Según la medida del mundo, Devasahayam lo perdió todo. Según la medida de Dios, encontró la vida eterna, y hoy toda la Iglesia lo honra.
Pero fíjense en cómo sufrió: sin odio. Los relatos de su martirio dicen que rezaba por quienes le causaban sufrimiento. Jesús dijo: Amen a sus enemigos y recen por los que los persiguen (Mateo 5,44). Honrémoslo reconociendo a Cristo con valentía y perdonando a quienes nos hieren.
La amistad de De Lannoy lo llevó a Cristo.
Devasahayam trató a personas de toda casta como hermanos y hermanas.
Santidad en los trabajos ordinarios y en el matrimonio.
Firme en la fe, respetuoso con todos.
Queridos jóvenes y familias, san Devasahayam llegó a Cristo a través de un amigo. Eustachius De Lannoy compartió su fe con él, y esa amistad le cambió la vida. Pregúntense: ¿mis amigos me acercan a Dios o me alejan de él? ¿Y soy yo un amigo que lleva a otros a Dios?
Después de su bautismo Devasahayam trató a personas de toda casta como iguales, hermanos y hermanas en Cristo. En su tiempo eso era revolucionario, y sigue siendo un desafío hoy. En Cristo no hay personas superiores ni inferiores. Arranquemos de nuestros corazones y de nuestras comunidades toda forma de prejuicio de casta y de discriminación.
Devasahayam fue un laico, un esposo, un funcionario. Muestra que la santidad no es solo para sacerdotes y religiosas. Ustedes pueden ser santos como estudiantes, ingenieros, enfermeras, funcionarios públicos o padres de familia.
Era firme en la fe, y sin embargo no odiaba. Respetaba la autoridad de su tierra y rezaba por quienes lo hacían sufrir. Sean como él: firmes en su fe, respetuosos con las personas de toda religión y valientes cuando haya que defender lo que es justo.
Señor Dios, fortaleciste a san Devasahayam para confesar a Cristo hasta la muerte. Por sus oraciones, danos valor para vivir abiertamente nuestra fe, respeto por cada persona y paz entre todas las comunidades. Amén.