Santa Lucía

Virgen y mártir de Siracusa · Fiesta: 13 de diciembre

Santa Lucía
Francesco del Cossa, St Lucy, tempera on panel, c. 1473–1474, from the Griffoni Polyptych, National Gallery of Art, Washington. She holds a stem bearing her eyes. Public domain (CC0), via Wikimedia Commons.
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Palabra de Dios

📖 Mateo 5,14

Vida

Lucía era una joven cristiana de Siracusa, en Sicilia, que murió mártir, probablemente durante la persecución de Diocleciano, hacia el año 304. Su culto es muy antiguo: una inscripción de Siracusa de finales del siglo IV o comienzos del V menciona su fiesta, y su nombre figura en el Canon Romano de la Misa.

Sus Actas posteriores, que los historiadores consideran en gran parte legendarias, cuentan que consagró a Dios su virginidad, dio su dote a los pobres y fue denunciada por un pretendiente despechado. Condenada, nadie pudo moverla por la fuerza, y finalmente murió a espada.

Su nombre procede de la palabra latina que significa luz. Su fiesta cae en los días más oscuros del año en el hemisferio norte, y en muchos países se celebra con luces y procesiones. Por una leyenda posterior sobre sus ojos, se la invoca como patrona de quienes padecen enfermedades de la vista.

Enseñanzas

Una luz en la oscuridad

Su nombre y su fiesta hablan de Cristo, la Luz.

Generosidad con los pobres

Repartió sus bienes.

Firme en la fe

Ninguna fuerza pudo apartarla de Cristo.

Relatos

Inamovible (leyenda)

Las Actas cuentan que los guardias intentaron arrastrar a Lucía con cuerdas e incluso con bueyes, pero no pudieron moverla.

La patrona de los ojos (leyenda)

Una leyenda medieval dice que le arrancaron los ojos y que Dios se los devolvió; a menudo se la representa con dos ojos sobre un plato, y la invocan quienes tienen problemas de la vista.

Homilía

1. Su nombre es luz

Lucía nos recuerda a Cristo, la Luz.

2. Firme como una roca

Una fe que no se deja mover.

3. Generosa con los pobres

Dio su dote a los pobres.

Queridos hermanos y hermanas, santa Lucía fue una joven mártir cristiana de Sicilia, en la gran persecución de hacia el año 304. Su nombre significa luz, y su fiesta llega en los días más oscuros del año en el hemisferio norte, en pleno Adviento.

Sabemos poco con certeza sobre su vida, pero su memoria fue honrada muy pronto; su nombre está en el Canon Romano. Relatos posteriores cuentan que dio su dote a los pobres y que ninguna fuerza pudo apartarla de su fe. Sean cuales sean los detalles, lo esencial está claro: prefirió a Cristo por encima de todo.

Jesús dijo: Ustedes son la luz del mundo (Mateo 5,14). La luz de Lucía no era suya; era la luz de Cristo, que brillaba a través de su valentía y de su generosidad.

En este tiempo de Adviento, seamos luz: con la generosidad hacia los pobres, con la firmeza en la fe, con la bondad en las situaciones oscuras. Y oremos por todos los que sufren enfermedades de la vista y por todos los que viven en la oscuridad espiritual. Amén.

Oración

Señor, que la oración de santa Lucía, virgen y mártir, nos dé valentía, para que seamos luz en el mundo y lleguemos a contemplar tu gloria. Amén.