Santo Toribio de Mogrovejo

Obispo, arzobispo de Lima, patrono de los obispos de América Latina · Fiesta: 23 de marzo

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Palabra de Dios

📖 Juan 10,11

Vida

Toribio nació el 16 de noviembre de 1538 en Mayorga, en España, en una familia noble. Estudió derecho en Valladolid, Salamanca y Coímbra, y llegó a ser un destacado profesor de leyes. El rey Felipe II lo nombró juez del tribunal de la Inquisición de Granada, aunque era laico. Era conocido por su equidad y su vida recta.

En 1579, cuando quedó vacante la gran sede de Lima, en el Perú, el rey eligió a este laico como arzobispo, y el papa confirmó la elección. Toribio alegó que era indigno y que los cánones no lo permitían, pero finalmente aceptó. Recibió las órdenes sagradas una a una, fue consagrado obispo en 1580 y desembarcó en el Perú al año siguiente, a los cuarenta y pocos años. Su diócesis se extendía miles de millas a lo largo de la costa y a través de los Andes.

Encontró mucho desorden: abusos contra los pueblos nativos, escándalos entre algunos clérigos y poca instrucción en la fe. Recorrió tres veces su inmensa diócesis, a pie y en mula, por montañas y selvas, pasando años lejos de su sede. Aprendió lenguas nativas para hablar con su pueblo y lo defendió frente a quienes lo oprimían, lo que le trajo conflictos con las autoridades. En 1582 y 1583 celebró el Tercer Concilio de Lima, que produjo un catecismo en español, quechua y aimara, el primer libro impreso en América del Sur. En 1591 fundó un seminario en Lima, el primero de América según los decretos de Trento.

Se dice que confirmó a cerca de medio millón de personas, entre ellas santa Rosa de Lima y san Martín de Porres. Enfermó durante una visita pastoral y murió en Saña el 23 de marzo de 1606, que era Jueves Santo, después de haber dado sus pertenencias a los pobres. Fue canonizado por el papa Benedicto XIII en 1726. En 1983 san Juan Pablo II lo nombró patrono de los obispos de América Latina.

Enseñanzas

Llamado contra su voluntad

Obedeció a una llamada para la que se creía incapaz.

Un pastor que camina

Iba hacia sus ovejas, por lejos que estuvieran.

El Evangelio en su lengua

Quería que cada pueblo oyera a Cristo en su propio idioma.

Justicia para los débiles

Un obispo tiene que hablar por quienes no tienen voz.

Relatos

Años de camino (historia)

Sus visitas pastorales lo llevaron por los altos Andes y por regiones que ningún obispo había visitado. Consta que iba a pie y en mula, a menudo en peligro y durmiendo donde podía, y que pasó cerca de diecisiete de sus años de arzobispo lejos de Lima en estos viajes.

El tiempo no es nuestro (tradición)

Cuando le pedían que descansara o le preguntaban por qué predicaba tanto y viajaba tan lejos, se dice que respondía que el tiempo no es nuestro y que tenemos que dar estricta cuenta de él.

Morir en el camino (tradición)

Murió durante su última visita pastoral en Saña, lejos de su catedral. Se dice que se hizo llevar a la iglesia para recibir el Viático y que pidió a quienes lo rodeaban que cantaran el salmo de la alegría de ir a la casa del Señor (Salmo 122).

Palabras del santo

El tiempo no es nuestro, y tenemos que dar estricta cuenta de él.
Dicho atribuido a santo Toribio de Mogrovejo, en sustancia

Homilía

1. Un pastor inesperado

Dios llama a quien quiere.

2. El buen pastor sale al encuentro

Da la vida por sus ovejas (Juan 10,11).

3. El tiempo no es nuestro

Tendremos que responder de cómo lo usamos.

Queridos hermanos y hermanas, imaginemos a un jurista y juez, un laico, al que le dicen que va a ser arzobispo de una diócesis al otro lado del mundo. Santo Toribio alegó que no era apto. Aun así obedeció, y llegó a ser uno de los obispos más grandes que ha tenido la Iglesia. Muchos de nosotros conocemos esa sensación de que nos piden más de lo que podemos hacer. Dios no suele llamar a quienes se sienten preparados.

Jesús se presenta como el buen pastor, que entrega la vida por sus ovejas (Juan 10,11). Toribio se lo tomó al pie de la letra. Pasó cerca de diecisiete de sus años en el camino, por los Andes, a pie y en mula, para llegar a gentes que nunca habían visto a un obispo. Aprendió sus lenguas. Los defendió frente a los poderosos, y se ocupó de que se imprimiera un catecismo que pudieran leer y oír en sus propios idiomas.

También sabía que la Iglesia necesita buenos sacerdotes, y por eso construyó un seminario, y convocó un concilio para poner las cosas en orden. La santidad puede ser muy práctica. Entre quienes confirmó estaban santa Rosa de Lima y san Martín de Porres. Imaginemos cuánto debe la Iglesia a un solo hombre fiel y agobiado de trabajo. Cuando transmitimos la fe a un solo niño, no sabemos lo que Dios puede hacer por medio de ese niño.

Solía decir que el tiempo no es nuestro y que tenemos que dar estricta cuenta de él. También a nosotros se nos preguntará cómo usamos nuestro tiempo. En esta Santa Misa / Santa Qurbana, oremos por nuestros obispos y sacerdotes, que llevan cargas pesadas. Oremos por las personas a las que nadie visita, y pidamos a santo Toribio que nos ayude a emplear los días que tenemos para Dios y para quienes nos esperan. Amén.

Oración

Oh Dios, que diste crecimiento a tu Iglesia por los trabajos apostólicos y el celo por la verdad de santo Toribio, concede que quienes están consagrados a tu servicio nunca se cansen de buscar a los perdidos, y que tu pueblo crezca en la fe y en la santidad. Amén.